© Pablo Holmberg
Pablo Holmberg és un dibuixant argentí que va començar a publicar la sèrie de tires d’ Edén (Sins Entido, 2011) a la seva pròpia web. Fa unes setmanes us comentàvem aquest títol, ple d’imaginació i amb una clara intenció experimental. Avui us oferim l’entrevista que ens ha concedit l’autor, on ens detalla les particularitats del llibre i la seva forma de treballar.
Pablo Holmberg es un dibujante argentino que comenzó a publicar la serie de tiras de Edén (Sins Entido, 2011) en su propia web. Hace unas semanas comentábamos este título, lleno de imaginación y con una clara intención experimental. Hoy os ofrecemos la entrevista que nos ha condedido el autor, en la cual nos detalla las particularidades del libro y su forma de trabajar.
1.En un artículo que incluyes en tu web leemos muchas cosas sobre ti, así que lo aprovecharemos para saber algo más. Por ejemplo: ¿continúas combinando tu trabajo diurno con el dibujar por las noches?
Pablo Holmberg: Hace más de un año que trabajo en forma independiente y eso me permite organizar mi tiempo con mayor libertad. En general ya no tengo un horario definido para dedicarle a mi cómics, como hacía antes. Ahora es más arbitrario, busco algún hueco en cualquier momento del día.
2.También nos ha interesado el hecho de que te declares autodidacta. ¿A partir de qué momento comienzas a considerar tus historietas con los ojos de un profesional?
P.H.: Pretendo trabajar como lo haría un artista. Ahora, cada persona entiende el arte según su propia percepción. Para mí es un espacio de experimentación constante, de caos. Por lo cual no quisiera llegar a dominar lo que hago. Estoy lejos de querer convertirme en un profesional. Tom Spurgeon, uno de los críticos de cómics más leídos de Estados Unidos, dijo, en la crítica que hizo de Edén, que le gustaría ver un trabajo mío que esté más enfocado. Eso es justamente todo lo contrario a lo que quiero. Disfruto el caos porque lo veo como algo natural.
3.Por otra parte, si no nos equivocamos, comenzaste y continúas enviando tus tiras por correo electrónico a tus lectores: ¿qué ha significado para ti este contacto periódico, directo, con ellos? ¿Enriquece más que el hecho de publicar un libro?
P.H.: Al principio lo disfrutaba muchísimo, lo necesitaba también. Ahora, si bien lo sigo disfrutando, trato de no pensar demasiado en las cosas que me comentan los lectores. Porque resulta muy tentador seguir alimentando ese fuego, una vez que ya está encendido. Y con el tiempo se puede transformar en una presión, una demanda. Y eso, en mi caso al menos, atenta contra ese sentido experimental que te comentaba antes.
El libro es una fantasía. El libro de cómics es el objeto material que más me fascina en el mundo. Aunque no puedo ver mi propio libro. Me tiene cansado. Lo revisé demasiadas veces.
4.Hablemos de Edén. Sus tiras nos ha parecido una mezcla de fábulas, ilustraciones infantiles para adultos, viñetas de humor gráfico, conjunto de poemas visuales. De hecho, cada tira parece proponer una enseñanza. ¿Cómo defines tú Edén?
P.H.:Es un poco de todo eso que mencionás. Edén está influído en parte, por ejemplo, por Winnie the Pooh, un libro para niños. También por las letras y la música de Bob Dylan, y eso puede ser que le de un costado poético. La estructura rítmica, en cuatro viñetas, está tomada directamente de Peanuts de Charles Schulz. Ahí una vinculación con el humor gráfico.
La verdad es que me cuesta muchísimo definir Edén, por ese carácter experimental y cambiante que te comenté que tiene. Casi siempre es una tira autobiográfica disfrazada de Tierra Media o Coconino County. Pero no lo sé realmente. Yo diría que es lo que es y que cada lector termine de imprimir el libro, a su manera, en su propia mente.
De todas formas estoy lejos de querer dejar una enseñanza. Lo que sucede es que estoy narrando desde la fantasía. Y la fantasía, según me explicó Tolkien en su ensayo sobre los cuentos de hadas, es una forma de materializar los deseos más profundos. Por eso puedo parecer que estoy transmitiendo algún tipo de moral, pero en realidad estoy narrando mi propia utopía, mi mundo idílico, con sus vicios y virtudes (si es que las hay).
5.¿Qué papel juega el humor propiamente en el libro? ¿Has utilizado en otros trabajos o te interesaría utilizar otro tipo de humor?
P.H.:El humor ya no me interesa. Sí, me interesa la alegría que surge naturalmente de un momento genuino. Pero no el humor buscado a partir de un golpe de efecto o una sorpresa. Es lo que hacía en Señor del Kiosco y aún lo aplico cada tanto en la tira, porque todavía no estoy totalmente convencido de abandonarlo. Cada tanto hay un descanso en el humor.
6.Aparecen diversos personajes en tu libro, que vienen y van a lo largo de las páginas. Algunas de las tiras ponen al descubierto la ingenuidad de aquéllos; al menos las emociones y sentimientos juegan un papel importante. ¿Con qué personaje puedes expresarte mejor o con cuál te sientes más cómodo?
P.H.: La construcción del personaje tampoco es algo que me interese. Construir un personaje, para mí, es como construir un edificio o armar una fórmula matemática. Si intento construir un personaje siento que estoy resolviendo fórmulas matemáticas y no lo disfruto. Además no lo siento como algo verdadero. Es por eso que el personaje puede ser casi cualquiera. Meto el primero que se me venga a la mente. Es un holograma, una proyección. Como forma no significa nada. Lo uso para manifestar algo que subyace, una idea, un pensamiento, un sentimiento, un chiste.
7.Nos ha llamado la atención una respuesta tuya que hemos leído en el mencionado artículo: “Tengo una teoría que dice que si vos pensás sin en [sic]el diccionario a tu lado, vas a caer en lugares comunes”. ¿Podrías explicarnos un poco más en detalle de qué forma te despierta ideas el diccionario?
P.H.: El diccionario es muy importante para mí. Uso las palabras sueltas y desordenadas son un conjunto de estímulos que me ayudan a no pensar y a bucear en mi interior. Las mezclo sin pensar y surgen cosas que vienen desde otro lugar más lejano. Trato de encontrar combinaciones que me soprendan a mí mismo. Hace algunos años escribí sobre el diccionario en mi blog y dije que para mí era importante dar un paso al costado como autor. El diccionario me ayuda a lograr ese objetivo. Con el diccionario armo un collage de estímulos. También puedo usar otro tipo de estímulos. Por ejemplo, la última tira de Edén que hice está basada en la tapa del segundo disco de estudio de Dylan. Si no uso el diccionario mi mente naturalmente se va hacia ciertos lugares que ya están almacenados y asentados ahí. Lo que algunos llaman "lugares comunes". Las palabras inesperadas (y luego combinadas) que surgen cuando abro el diccionario al azar me llevan a espacios nuevos. Es una manera de sacar a mi mente del proceso creativo y abrir la puerta a lo inesperado para mí mismo. Y es una manera de descubrir.
8.Al igual que muchos otros dibujantes has trabajado como publicista. ¿Qué técnicas de este medio te han servido para madurar en la realización de tus tiras?
P.H.: No entiendo bien aún cómo me formó la publicidad, pero creo que fue el lugar donde se cocinó, por decirlo de alguna manera, mi manera de crear. En publicidad hay que pensar rápidamente, porque a las empresas siempre se les acaba el mundo mañana. Y también hay que pensar en formatos cortos: una página para una aviso de revista, 20 segundos para un comercial de televisión, etc. Yo descubrí que era capaz de crear ideas mientras trabajaba en publicidad, hace más de 10 años. En mi adolescencia había querido ser escritor de novelas pero nunca pude pasar de las dos primeras páginas. Y mis argumentos eran plagios a Tolkien. Trabajando en publicidad descubrí que mi creatividad funcionaba mejor a partir del formato corto y de lo que se construye a partir de una pequeña idea. De todas formas, cuando hago Edén no estoy pensando "ideas", no estoy pensando en un público determinado ni un objetivo de comunicación. No estoy pensando en nada, en la medida de lo posible. Por eso el vínculo publicitario está, pero es muy lejano a esta altura.
9.Háblanos un poco de tus lecturas de cabecera: autores argentinos y de otros lugares que te interesan, sobre todo de humor gráfico.
P.H.: Mis autores preferidos de novelas son Salinger y Tolkien. Particularmente El guardían en el centeno y El Señor de los Anillos. Mi poeta preferido es William Blake, particularmente El matrimonio del cielo y el infierno. Todos esos libros me importan mucho. En el cómic John Porcellino es mi autor de cabecera, particularmente su serie King Cat. Me gusta mucho todo el trabajo de Chris Ware y de George Herriman. También son referentes para mí. Mi autor argentino preferido de cómics, hoy, es Gervasio Troche, quien vive en Uruguay actualmente. También me gusta mucho los cómics cortos de Fede Pazos. Otras lecturas de cómics que me interesan mucho: Kevin Huizenga, James Kochalka, Ron Regé Jr, Alan Moore, Osamu Tezuka, Amanda Vähämäki, Frank King, Charles Schulz, Pascal Girard, Christophe Blain, Joan Sfar, Chester Brown, Anders Nilsen, Winsor McCay, Miguel B. Núñez, Juanjo Sáez, Bill Watterson, Emmanuel Guibert, Jeffrey Brown. Casi la mitad de esos autores ha sido publicado por la editorial Drawn and Quarterly de Montreal.