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La Herencia del Coronel és una obra contundent de denúncia i reivindicació de la memòria història que ha estat publicada per Dibbuks al nostre país. Carlos Trillo i Lucas Varela, dos grans de l'escriptura i el còmic argentins, s'han estès generosament en l'entrevista que han concedit a Humor a l'art.
La Herencia del Coronel es una obra contundente de denuncia y reivindicación de la memoria histórica que Dibbuks ha publicado en nuestro país. Carlos Trillo y Lucas Varela, dos grandes de la escritura y el cómic argentinos, se han extendido generosamente en la entrevista que han concedido a Humor a l'art.
1. Creemos que La Herencia del Coronel se publica en España en una época más que oportuna, porque desde hace unos años la gente se ha atrevido a revisar y reivindicar la memoria histórica. ¿Cuándo comenzó a madurar la idea del cómic en vosotros? ¿Os planteasteis cuándo era el mejor momento para publicarlo?
Carlos Trillo: La importancia de la memoria histórica ha ido creciendo con el paso de los años. Al estupor inicial, luego de los años de la dictadura, se sumaron miedos y vergüenzas. Poco a poco esas barreras han ido cediendo y hoy, aquí en Argentina, hay un franco movimiento hacia la condena de los asesinos, lo secuestradores de niños, los torturadores. Hemos visto que ahora piden desde aquí lo que alguna vez pidió vuestro Juez Garzón desde España: investigación sobre los excesos monstruosos que la dictadura de Franco, como luego la argentina, cometieron contra su población. Nuestra idea de ese hijo de un torturador apareció, tal vez, cuando estaban maduros los tiempos para que lo hiciera. De todos modos, nuestra lupa no está puesta sobre los asesinos directamente sino sobre las rémoras que han dejado en personajes que no quieren desaparecer de la escena.
2.De hecho cuando uno lee vuestro perfil biográfico adivina un compromiso social o político a lo largo de vuestra obra: nos referimos a ejemplos como El loco Chávez. ¿De qué manera se podía hacer crítica en la dictadura de Videla o en años posteriores, a partir de las historietas? ¿En el caso de La Herencia del Coronel creéis que es más directo vuestro mensaje?
Carlos Trillo: El Loco Chávez fue una historieta que atravesó en la contratapa de un diario todos los años de la dictadura militar. En esos tiempos decir “las mandarinas están caras” sonaba como una proclama subversiva. Había que tener algún cuidado porque los generales decían que iban a acabar con los subversivos, luego con sus amigos, después con los simpatizantes de sus ideas y, para terminar, con los indiferentes. O sea, nos iban a matar a casi todos, porque si bien la resistencia era bastante pasiva en la población, gente que aplaudiera al régimen siniestro había poca. Atravesamos años de mucha metáfora para hablar de las monstruosidades que nos ocurrían. En las historietas poníamos ogros malvados, dictadores del siglo XIX, absolutismos de otras latitudes. Pero nuestros lectores entendían las metáforas, las buscaban, las encontraban aunque no estuvieran. Fue un período extraño, aquel.
El Síndrome Guastavino, que es el título argentino de La Herencia del Coronel, fue hecho en tiempos en que no es necesario ya apelar a las metáforas, se puede mostrar la realidad, las mezquindades, el odio, en toda su dimensión y señalando a alguna gente. No sé, los tiempos de la metáfora suelen ser más ricos, más poéticos, pero los tiempos en que al pan se le puede llamar pan y al vino vino son más estimulantes.
3.Elvio Guastavino, el protagonista del cómic, es un personaje que inspira rechazo en el lector. El recurso de la obsesión rayana en la locura de Elvio es muy rico en matices. ¿La herencia que dejan las dictaduras es tan desastroso? ¿Hay siempre dos Españas, dos Argentinas, etc., una de las cuales se recrea siempre en su propia perversión?
Carlos Trillo: Parecería que sí, pero el tiempo ayuda a que la más cavernícola de las dos ceda – por lo menos – a derechas un poco más civilizadas, aunque siempre retardatarias.
4.Carlos, explícanos un poco tu trabajo de documentación previa, la forma en la que has escrito el guión, si es similar a la de otros trabajos, etc.
Carlos Trillo: Nunca me planteo si esto se parece a aquello, supongo que esta historia tiene puntos en común con LA GRAN PATRAÑA (título con el que se publicó en España un álbum que ganó el premio de Angoulême en 1999), una historia con dictadura latinoamericana en clave paródica. Esta tiene un personaje tan enfermo que no da lugar para la parodia, pero por lo menos el dibujo de Lucas es irónico, tiende al trazo humorístico, la ha aligerado un poco porque todo era demasiado espantoso para usar el trazo de un realista. Documentación previa hubo muy poca: yo estuve allí, los conocí, los soporté, conocí gente que los aplaudía, en fin, la memoria es suficiente en estos casos...
5.Lucas, ¿cómo ha sido el método de trabajo con Carlos? ¿Habéis ido confeccionando el cómic de forma paralela, o tu dibujo es posterior al guión? ¿Cómo te has inspirado para hacer las ilustraciones, en especial las tan expresivos del protagonista y su padre el coronel?
Lucas Varela:El método de trabajo es juntarnos con Carlos a
tomar un café en un bar, hablar mal de otros dibujantes y proponer historias. Luego él me va mandando el guión por partes y yo lo voy dibujando. Si bien el plot de toda la historia lo leo
antes, me divierte no saber qué va a pasar en la próxima página a medida que voy dibujando. En esta profesión de la historieta no se requiere mucha infraestructura. Solamente talento, papel,
tinta y una computadora medianamente potente. El estilo utilizado en esta historia es la del cartoon grotesco mezclado con línea clara. Creo que hace un buen contrapeso con la sordidez de
la historia. Para la cara de Guastavino no hice muchos bocetos. Salió así enseguida. Creo que tiene algo de Peter Sellers y Peppino De Filippo en Bocaccio 70. El padre es el estereotipo
del militar represor, asesino e hijo de puta que abundaba durante la época de la dictadura militar.
6.De los recursos que habéis utilizado, aparte de la obsesión de Elvio, para crear la atmósfera asfixiante del libro, ¿cuáles os han dado más guerra? ¿Creéis que vuestra crítica sería igual de contundente si en vez del tono dramático, el cómic fuera completamente de humor?
Carlos Trillo: La historia no es humorística, y no lo sería si la hubiera dibujado ese genio que fue el Jaume Perich. La contundencia la descubrimos cuando el primer editor argentino de una revista la tuvo seis meses esperando porque no se atrevía a presentarla a sus lectores. Cuando se atrevió tuvo una enorme repercusión y fue muy rápido que llegó el libro argentino editado por Mondadori.
Lucas Varela: Creo que lo rico de esta historia es cómo oscila
entre lo patético y lo macabro, entre lo irónico y lo dramático, entre lo ridículo y lo testimonial. Para qué encerrar una historia en un solo estilo si se lo puede condimentar con sustancias tan
deliciosas.
7. Habladnos de vuestros compañeros de profesión en Argentina, en especial de los que se dedican al humor gráfico: ¿cuáles os atraen de forma particular?
Carlos Trillo: A mí me gusta mucho, pero mucho mucho Rep, y también Rudy y Paz, que inauguraron el humor político sin censuras. Me da la impresión de que el humor político está un poco apagado, seguramente porque los autores participan de guerras que no son de ellos. O sí, tal vez, pero no deberían serlo. Hay otros humoristas que destacaría, pero por su desmesura, como Gustavo Sala, una voz nueva que está rompiendo esquemas y avanzando en direcciones muy delirantes.
Lucas Varela: Por mi parte creo que el humor gráfico es muy
diferente a la historieta. El lenguaje de la historieta me parece más rico a nivel narrativo para contar historias. No quiero decir con esto que una disciplina es mejor que otra. Creo que
son lenguajes diferentes. Siguiendo en la historieta, yo destacaría a los autores con ese espíritu cautivante del que cuenta un buen cuento como Minaverry, Alcatena, Mandrafina, Salvador Sanz,
Agrimbau, Risso, Saenz Valiente,Túnica.
8. Y de los autores no argentinos, ¿con cuáles os quedáis? Recomendadnos algún libro de ellos.
Carlos Trillo: En el mundo del cómic seguramente elegiría a Sfar, un francés de enorme talento y una visión del mundo muy particular. Recomiendo con entusiasmo EL GATO DEL RABINO, que es una obra suya. Me gusta mucho también una autora israelí, Rutu Modán, creo que el libro de ella que más me gusta en español se llama Metralla. Y siempre releo los relatos de aventuras, el Corto Maltés, nuestro Eternauta, que es un libro que ya pasó a la categoría de clásico porque a cada generación de argentinos (data de 1957) nos dice nuevas cosas sobre nuestra vida.
Amo a Ivá, su Makinavaja habla de una voz poco frecuente, lástima que os haya dejado. Como soy colaborador de El Jueves, puedo leer a algunos que me gustan mucho, voces nuevas e inquietantes, como Paco Alcázar, el de Silvio José, el buen parásito. Tenemos suerte, seguramente mañana tendremos media docena más de autores para recomendar a los amigos.
Lucas Varela: Creo que el norteamericano Chris Ware es el autor contemporáneo más valorado por su carácter revolucionario del lenguaje. La estética y el diseño visual que utiliza no sólo aportan riqueza a las historias, sino que agrega niveles de lectura y de disfrute nunca vistos.