© Brais Rodríguez i Astiberri
La Mano del diablo és un còmic que es qüestiona el sentit de la guerra i el paper del soldat com a professional del fusell. Brais Rodríguez ens parla en aquesta entrevista del procés de creació del llibre i d’altres temes ben interessants.
La Mano del diablo es un cómic que cuestiona el sentido de la guerra y el papel del soldado como profesional del fusil. Brais Rodríguez nos habla en esta entrevista del proceso de creación del libro y de otros temas interesantísimos.
(12 desembre 2011)
1.Según las líneas biográficas que hemos leído sobre ti, comenzaste en el mundo del cómic colaborando con muchos fanzines, algunos de los cuales son iniciativa tuya. ¿Qué recuerdas de estos inicios ahora que eres un dibujante premiado?
Brais Rodríguez: Lo mejor de los fanzines era la posibilidad de hacer cosas con otra gente. Tuve la suerte de coincidir cuando estudié Bellas Artes con dibujantes con muchas inquietudes.
Por otra parte, está el hecho de que resultaba muy gratificante la libertad del medio. Era muy motivador poder dibujar de ese modo; supongo que lo planteé como un modo de aprender, pero sin pedir nada a cambio. Es impensable pensar que puedes sacar algún beneficio económico de los fanzines, así que mi finalidad era pasármelo bien y hacer lo que me gustaba.
2.La Mano del diablo nos habla de muchas cosas, entre ellas de la violencia profesionalizada, por decirlo así. ¿Qué te hizo interesarte en este tema y desarrollarlo en forma de cómic?
B.R.: Antes de comenzar con este cómic, había pensado en el modo como percibimos nosotros aquí (en Occidente, o en España mismamente) la guerra o los conflictos bélicos. No es raro que cualquier día en la prensa o el telediario veamos este tipo de situaciones en otros países. A veces se puede sentir la sensación de que estamos viendo ficción, salvando las distancias. Incluso en nuestro entorno tenemos familiares o conocidos que nos hablan de su experiencia en otro tiempo de ello. Me preguntaba si un joven al que le preocupa tener un mac, las tendencias de moda o estar en las redes sociales podría reacionar o se sentiría partícipe en una situación así.
Me enteré luego que en la reciente invasión de Irak, el gobierno de Estados Unidos había llegado a un acuerdo con empresas militares a modo de subcontrata. Una multinacional contrata a civiles como mercenarios y los envia a un país en guerra. Aunque me resulta una idea muy coherente con el momento histórico que vivimos, me cuesta creer que suceda algo así.
A partir de esto fui imaginando la historia. Cómo es un soldado contratado por una multinacional? Qué ideales puede defender?
3.Otro aspecto que nos ha parecido muy logrado es el juego psicológico de los personajes. ¿Cómo los construyes? ¿Con cuál de los tres soldados protagonistas te sientes más satisfecho?
B.R.: Construí tres personalidades distintas a partir de su experiencia pasada, la cual no desarrollaría en la historia. Tres relaciones distintas con la acción de la historia. No los definí hasta que los fui sometiendo a las acciones; quiero decir que no elaboré un guión escrito, solo un esquema básico de la historia. Luego, a medida que se encontraban con una dificultad desarrollaba su comportamiento. A medida que avanza la historia los personajes cobran vida.
Se supone que el trabajo que deben hacer es sencillo, con algún riesgo laboral. Como suele pasar, ante la adversidad el trasfondo de nuestro modo de ser suele salir afuera con sus luces y sus sombras.
Creo que al final el personaje que más me gustó fue el soldado psicópata, por cómo evoluciona su postura frente a todo lo que ha hecho.
4.No hace muchos años Georges Bush habló de la lucha del bien contra el mal. ¿Tus soldados de qué bando estarían? ¿Y el diablo?
B.R.:A según, no?
Ellos considerarán que representan el bien. O quizás que trabajan por un salario sin preguntarse en que bando están.
5.Un elemento muy sugestivo en La Mano del diablo son los silencios de muchas viñetas, donde no hay diálogos y aparecen detalles de la naturaleza, etc. ¿Este aspecto lo tienes muy presente al escribir el guión, o surgen sobre la marcha en el dibujo?
B.R.: Para mí era una idea esencial, muy potente antes de comenzar a dibujar. Me interesaba que la naturaleza estuviera muy presente, casi como un personaje. Era muy importante que pudiese establecerse un vínculo entre la naturaleza exterior e interior de los personajes. No se si existe una ley que demuestre esto, pero parto de la convicción de que el espacio y el ambiente determinan en gran medida a los personajes.
6.¿Qué otros temas te interesaría desarrollar en futuros trabajos?
B.R.: Ahora mismo estoy peleando con una historia sobre el arte, concretamente sobre el arte que existe fuera del mundo del arte.
7.Háblanos un poco de tus influencias, al menos de las que eres consciente.
B.R.: Tengo muchas influencias. Supongo que algunos autores me influyen en su dibujo, otros en su modo de narrar y otros en su personalidad. Podría decir que los autores que más me influyeron son mis compañeros dibujantes, puesto que en los últimos años hicimos tebeos, hablamos de ellos, intercambiamos opiniones, descubrimientos, impresiones.... y en el fondo, creo que esto me hizo ver desde diferentes puntos cosas que de otro modo no lo haría.
En el caso de La mano del diablo, me fijé en autores que trabajan la narración de un modo peculiar, muy medida y dando prioridad a la imagen sobre el texto. Es el caso de Jason, Coll, Jano, Chris Ware, Masereel o Lynd Ward por ejemplo.
8.En la línea del cómic denuncia, ¿qué autores te parecen más sugerentes? Recomiéndanos algún título.
B.R.: Los dibujantes que más conozco son españoles, como Fontdevila, El Roto, Chumi Chumez o Forges. Es envidiable lo bien que expresan una idea con tan poco.
Por si alguien no lo conoce, el blog “Temas de Hoxe” de Guitián y Leandro es tremendo.