© Pedro F. Navarro, Miguel Ángel Díez i Edicions de Ponent
Hem comentat en més d’una ocasió algun còmic que volia retre homenatge al poeta Miguel Hernández. Dins el marc del centenari del seu naixement, Edicions de Ponent va publicar a finals del 2010 Me llamo barro, àlbum de Pedro F. Navarro i Miguel Ángel Díez, guionista i dibuixant respectivament. Al llibre Vicente Aleixandre, narrador de la història, explica els records que té del seu amic Miguel, i de tots ells queda l’alè de felicitat que va animar sempre al poeta d’Orihuela. A continuació us oferim l’entrevista que ens han concedit els autors de l’obra.
Hemos comentado en más de una ocasión algún cómic que quería homenajear al poeta Miguel Hernández. En el marco del centenario de su
nacimiento, Edicions de Ponent publicó a finales del 2010 Me llamo barro, álbum de Pedro F. Navarro y Miguel Ángel Díez, guionista i
dibujante respectivamente. En el libro Vicente Aleixandre, narrador de la historia, explica los recuerdos que tiene de su amigo Miguel, y de todos ellos queda el aliento de felicidad que animó
siempre al poeta de Orihuela. A continuación os ofrecemos la entrevista que nos han concedido los autores de la obra.
1.Explicadnos cómo nació el proyecto de Me llamo barro. ¿Qué aspecto de la biografía de Miguel Hernández os interesaba profundizar y transmitir?
Miguel Ángel Díez: Yo no estuve en el origen del proyecto, fue a posteriori cuando Pedro me propuso participar en él.
Sobre el aspecto biográfico, más que algún momento concreto, me parecía fundamental resaltar la felicidad en la vida de Miguel Hernández. Desde el principio, los dos creímos que el final del libro debía ser optimista y dejar un buen sabor de boca.
Pedro F. Navarro: Miguel Hernández siempre ha sido un referente, su poesía me marcó profundamente, y en cierta forma, uno acaba sintiéndose en deuda. Cuando me enteré del centenario de su nacimiento me di cuenta que tenía que hacer algo: pagar esa deuda en la medida de mis escasas posibilidades. Tenía que realizar algún proyecto en relación con la efeméride. Devolver una parte minúscula de lo que Miguel Hernández había aportado a la formación de mi persona. La vida del poeta era tan tremenda que, como ha dicho Miguel, lo que queríamos era huir del melodrama fácil, y sobre todo, dar una imagen en positivo de su vida.
2.Por cierto, ¿preferís referiros a Me llamo barro como un álbum o como un cómic?
M.A.D.: No tengo preferencias, utilizo los dos términos habitualmente. Es curioso que un medio como éste, con más de un siglo de vida, aún no tenga demasiado claro como definirse.
P.F.N.: La verdad es que siempre huyo de las etiquetas. Creo que es ambas cosas, y a la vez, ninguna de ellas.
3.Pedro, uno de los recursos más importantes del libro es el del punto de vista del narrador, el también poeta y amigo del protagonista Vicente Aleixandre. ¿Por qué escogiste este narrador? ¿Cómo te planteaste luego la estructura del libro?
P.F.N.:Cuando en un medio visual nos encontramos con una biografía, normalmente en cine o televisión, ésta acaba siendo contada de una manera lineal sin giros narrativos ni variaciones de ningún tipo. Esto provoca un cansancio y un aburrimiento en el espectador. A mí, personalmente, me incomoda y me aburre. Tampoco es que me guste el efectismo por el efectismo pero sí que me gusta ver una estructura narrativa que mantenga el interés. Cuando me propuse contar la vida del poeta oriholano quise huir de este error. Tardé más de seis meses en encontrar la voz adecuada. Tenía el plot del guión desarrollado pero no había encontrado una voz que le diera el tono que buscaba. Me acordé de la amistad entre Hernández y Aleixandre. Empecé a trabajar como narrador al poeta sevillano y todo comenzó a encajar, a fluir, a unirse. Había encontrado la voz. Para darle mayor cercanía establecí el diálogo con la sombra fantasmal de Miguel Hernández. Es un recurso que daba al lector una cercanía y una conexión inmediata con la obra. Da la sensación que Vicente Aleixandre nos esté contando la vida de Miguel Hernández en voz bajita, como si fuera una confidencia.
4.Miguel, en vuestra obra la ilustración tiene un peso fundamental por la cantidad de simbolismos, por la belleza de las imágenes, etc. Háblanos cómo te planteaste de entrada tu parte del trabajo, y cómo ibas desarrollándolo. ¿Qué técnicas utilizas además?
M.A.D.: Mi primer planteamiento fue bastante convencional, seguí las descripciones que Pedro hacía de cada viñeta. Pero reconozco que así me sentía un poco encorsetado. Dado que tanto Pedro como Paco Camarasa, el editor, me dieron una total libertad creativa, adapté el trabajo enfocándolo como enfoco mis libros de ilustración; permitiendo que las imágenes tengan su propia vida. En cierto modo convertí mis dibujos en pequeños poemas visuales, aunque sin olvidarme del alma de la historia (o eso espero).
La técnica que empleé fue muy sencilla; primero dibujé a lápiz cada viñeta, a continuación pinté las sombras con manchas sueltas de acuarela, y finalmente, con el ordenador, regulé los blancos y lo negros e introduje algunas texturas y el bitono. El bitono es un tono de color añadido al blanco y negro en la reproducción final de un libro. En este caso fue un tono terreo. Todos veíamos a Miguel como a alguien que forma parte de la tierra.
5. En vuestros blogs nos dais pistas de vuestro bagaje cultural. ¿La poesía de Hernández os ha interesado desde siempre? Por otra parte, ¿creéis que fue un hombre feliz el poeta?
M.A.D.: Fue el primer poeta que recuerdo haber leído por mi cuenta y riesgo, aunque después me alejé de su poesía. Hasta hace unos meses.
Y sí, como comentaba antes, creo que en su vida hubo momentos de gran felicidad. Además, debía de ser una persona muy alegre. La sonrisa de Miguel Hernández que vi en las fotos, mientras me documentaba, me parece totalmente sincera.
P.F.N.: Como ya he dicho, su poesía me marcó en el momento en que se estaba forjando mi personalidad. Fue feliz, no me cabe duda.
6.¿Qué poemarios suyos, o incluso qué poemas, os han influido de forma especial en Me llamo barro?
M.A.D.: En un primer momento me planteé la posibilidad de aplicar juegos visuales utilizando alguna de las metáforas de los poemas más populares de Miguel Hernández. Me pareció una idea muy sugestiva, pero enseguida la abandoné. Preferí ser yo quien crease las metáforas. Fue casi una necesidad.
P.F.N.:Cuando comencé a documentarme, y debido a que soy meticuloso en exceso, me releí su obra completa. No tengo un poemario como fundamental, o como el que más haya influido en la obra. Pero si tuviera que elegir “El rayo que no cesa” sería el poemario ya que supuso en el poeta un punto de inflexión y la obra con la que encontró su personalidad poética. “Me llamo barro aunque Miguel me llame” sería el poema, ya que en él, el poeta se autodefine como siempre me ha parecido que es.
7.La poesía debe ser un arma muy temible, visto el fin que tuvieron Lorca y Hernández, por no hablar de muchos otros casos. ¿Qué teme un régimen represor de un poeta?
M.A.D.: Todo lenguaje o medio de comunicación que llegue al público de una manera generalizada es susceptible de convertirse en un arma temible. Especialmente para aquellos a los que las libertades les produzcan algún tipo de escozor. En la época de Miguel Hernández lo fue la poesía como en ésta lo son las redes sociales. La poesía, además, tiene la paradójica capacidad de, a través de juegos literarios, reflejar la realidad que nos rodea con una luz extraordinariamente clara y estimulante.
P.F.N.: Que haga pensar a un pueblo. Que lo estimule. Que lo levante. Que le haga recapacitar sobre su condición. La poesía genera pensamiento individual, hecho que un régimen no puede permitir. Implica su extinción.
8.Como sabéis el último disco de Serrat es también un homenaje a Miguel Hernández. ¿Habéis escuchado las canciones? ¿Nos podéis recomendar alguna?
M.A.D.: No, a lo largo de este tiempo he huido de todo lo relacionado con Miguel Hernández. No quería tener ningún tipo de influencia. De todas formas, dado el gran respeto que tengo por Serrat, estoy convencido que ha hecho un trabajo sincero. Eso para mí es fundamental.
P.F.N.: No lo he podido escuchar. Me ceñí a las fuentes e intenté no contaminarme para mantener, en la medida de lo posible, la originalidad en el guión. Desde luego es una cuenta pendiente que tengo con Serrat y que saldaré.
9.Para terminar, ¿qué otras biografías os resultarían tan atractivas como para darles forma de cómic?
M.A.: No me siento atraído por las biografías. Me interesa mucho más desarrollar un relato de ficción dentro de una época histórica concreta. Pero si tuviese que decantarme por contar la vida de alguien, te diría que la del explorador Ernest Shackelton, para mí, sería perfecta. De mayor quiero ser como él.
P.F.N.: En estos momentos me apetece cambiar de registro, pero sí que volveré a la biografía. “Me llamo barro” ha sido un trabajo que me ha dejado un buen sabor de boca. Me encantaría narrar la vida del director de cine F.W. Murnau o del dibujante Alex Raymond. Quizás, porque al igual que Miguel, me apetezca el contexto histórico del inicio del cine y del inicio de las tiras de prensa. Son territorios que me atraen especialmente.